Wall-E

Pixar, quienes después de decepcionarme y aburrirme con Ratatouille (Ratavilla), sienten la necesidad de reivindicarse conmigo y mandan a un montón de diseñadores, escritores y cineastas a la cocina, para trabajar en una idea que tenían guardada hace años; es ahí, donde en una licuadora, meten un destilado de Odisea 2001, Soy leyenda, el robot de Corto Circuito, y Peter Gabriel, para así obtener: Wall-E, una obra, cargada de de un fantástico surrealismo "gadgetero", y enlatada en una cinta de 98 minutos.
Creo que está por demás contar de que se trata, pues la trama se ha mencionado en todos lados, sin embargo pienso que la película llega mas allá de la tercera dimensión y nos trae un analizáis interesante, no tan común en un producto de Disney. Primero, la apocalíptica visión futurista (una tierra desolada por completo hace ver a Soy leyenda como cuento para dormir), en donde los humanos han adaptado al consumismo como su única forma de vida, y a una nave espacial como su hogar, después de haber tenido que dejar su planeta.
Por otra parte (y en una visión muy personal), un punto muy interesante sale a relucir, cuando la existencia en la tierra del solitario Wall-E, se vuelve una aguda metáfora de la vida moderna en las ciudades, que se ve reflejada en las actividades cotidianas del robot, y se resume en tres actividades: Trabajar como autómata, coleccionar objetos, e idealizar la llegada de algo que cambie su vida, en este caso: el amor, de la mano de EVE. Todo esto traducido en una serie de conductas extrañamente aprendidas, probablemente debido a su ardua investigación antropológica, la cual, le generó un agudo fetichismo, digno de cualquier coleccionista. Una oda a la soledad pero también a la esperanza.

Etiquetas: Wall-E
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